La gallinita ciega es un juego tradicional muy popular en muchos países de habla hispana. Es un juego de grupo, infantil y muy divertido, que fomenta la coordinación, la atención, la orientación espacial y el trabajo en equipo.
El juego tiene orígenes antiguos en Europa, especialmente en España, y se ha transmitido de generación en generación. Su nombre viene de la idea de una “gallinita” que, al tener los ojos tapados, debe buscar a los demás “pollitos”.

Para jugarlo necesitamos que todos los participantes se coloquen en círculo o en un espacio abierto.
Elegir a la “gallinita ciega”:
Se escoge a un jugador que será “la gallinita”. Este jugador será quien tenga los ojos vendados.
Se le coloca la venda o el pañuelo a la “gallinita”, asegurándose de que no pueda ver nada.
Girar a la gallinita de si quiere un juego suave de 3 a 4 vueltas, pero como nos gusta ver sufrir la gallinita le preguntamos cuantos años tiene y esas son las vueltas que tiene que aguantar
Comienza el juego:
La gallinita debe caminar y buscar a los demás usando solo el tacto y el oído.
Los demás jugadores se mueven y hacen ruido (hablan, cantan, se ríen o dicen frases como “pío, pío”) para despistarla, pero sin alejarse demasiado ni correr.
Cuando la gallinita toca a alguien, debe adivinar quién es, si acierta, esa persona pasa a ser la nueva gallinita o si se equivoca, sigue buscando hasta acertar.
Las reglas son facilitas.
No se vale mirar debajo de la venda.
No se puede empujar ni correr bruscamente.
Todos deben mantenerse dentro del área de juego.
Si la gallinita acierta, se cambia de turno.
El juego puede durar de 10 a 20 minutos, dependiendo del número de jugadores y el espacio disponible.



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