TRADICIÓN Y PUNTERIA COLOMBIANA


El tejo es uno de los juegos más representativos de Colombia y una verdadera muestra de nuestra cultura popular. Consiste en lanzar un disco metálico llamado tejo hacia un tablero de arcilla donde se ubican unos pequeños sobres con pólvora llamados mechas, que explotan al ser golpeados. Este sonido, junto con las risas y los gritos de los jugadores, hace que cada partida sea una fiesta.


Este juego tiene sus raíces en los pueblos muiscas, quienes lo practicaban con piedras pulidas como una forma de entretenimiento y competencia. Con el paso del tiempo, el tejo se transformó en el deporte nacional colombiano, conservando su esencia y su espíritu comunitario.


Para jugar se necesita buena puntería, fuerza y, sobre todo, trabajo en equipo, ya que se compite por grupos.



Las reglas son sencillas: cada jugador lanza el tejo desde una distancia de entre 15 a 20 metros buscando hacer explotar las mechas o dejarlo lo más cerca posible del blanco llamado bocín, sumando puntos hasta completar 21 0 27 manos individualmente o en grupos. 
1 punto si el tejo queda más cerca del bocín que los de los demás jugadores.
3 puntos si hace explotar una mecha.
6 puntos si el tejo queda dentro del bocín sin explotar mechas (embocinada).
9 puntos si logra una moñona, es decir, embocinar y explotar una mecha al mismo tiempo.

Teniendo en cuenta que el tejo tiene que estar clavado firme.


El tejo no solo es un juego, sino también una forma de encuentro entre amigos y familiares, especialmente en zonas rurales y fiestas tradicionales. A través de este deporte se conserva una parte importante de la identidad y la historia de Colombia.


Nos parece un juego muy divertido y original, que refleja la alegría y creatividad del pueblo colombiano. Aunque parece sencillo, requiere mucha práctica para lograr puntería. Además, nos  gusta porque es una tradición que une a las personas y mantiene viva nuestra cultura.






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